ENTRENAMIENTO NEURO-ASOCIATIVO

 

  No hace mucho alguien me pidió que le explicase en qué consiste el Entrenamiento Neuro-Asociativo, ¿de qué se trata? Es un proceso desarrollado paso a paso, capaz de condicionar nuestro sistema neurológico para vincular o asociar placer con aquello hacia lo que anhelamos  progresar constantemente, y sufrimiento o dolor con algo que necesitamos evitar para conseguir éxito en algún propósito, sin necesidad de realizar esfuerzos conscientes o aplicar la fuerza de voluntad. Conviene recordar que, lo que determina nuestras emociones y comportamientos son los sentimientos que condicionan nuestro sistema nervioso.


          Al hacernos cargo del control de nuestras neuroasociaciones, controlamos nuestra vida. El Entrenamiento Neuro-Asociativo te enseña cómo condicionar tus propias neuroasociaciones, y disponer así del poder con el que emprender acciones capaces de generar los resultados con los que siempre has soñado. Se ha diseñado para proporcionar el condicionamiento neuroasociativo con el que crear un cambio congruente y perdurable.


          ¿Qué cambios te gustaría hacer en tu vida? Quizás desees cambiar el modo de sentir las cosas o tal vez tus comportamientos. Por ejemplo, si una mujer ha experimentado la tragedia de haber sido maltratada en su infancia o violada, o ha perdido a un ser querido o su autoestima es baja, es casi seguro que seguirá experimentado sufrimiento hasta que haya modificado las sensaciones que asocia consigo misma, con esas vivencias o malas experiencias. De forma parecida, si alguien come en exceso, se embriaga, fuma más de la cuenta o es adicto a las drogas, ejecuta una serie de comportamientos que ha de cambiar. Y la única manera de lograrlo consiste en vincular (asociar) dolor o sufrimiento a su antiguo comportamiento y mucho placer o satisfacción al nuevo comportamiento.


          Puede ser que estés pensando, al respecto: “decirlo así, parece muy sencillo”, no obstante, para que seamos capaces de crear un cambio verdadero (algo que perdure en el tiempo), necesitamos desarrollar un procedimiento específico, para utilizar cualquier técnica que podamos aprender y producir un cambio importante en nosotros. En este sentido, las tecnologías y habilidades que extraemos de variadas ciencias, como las técnicas de la hipnosis ericksoniana, o de la Gestalt, como así mismo de la PNL (Programación Neurolingüística, se refunden en el Entrenamiento Neuro-Asociativo. Su estructura podemos dividirla en seis pasos fundamentales, lo que nos proporciona una sintaxis específica (un orden y una secuencia) de formas o maneras de utilizar cualquier serie de habilidades para generar cambios duraderos.


          Un aspecto clave en este proceso consiste en transformar o cambiar algunas creencias. Para crear un cambio rápidamente, la primera creencia que hemos de tener es que podemos cambiar, y ahora mismo. La mayoría de nuestra sociedad vincula subconscientemente mucho dolor con la idea de ser capaces de producir un cambio en nosotros con rapidez. Por una parte, deseamos cambiar velozmente, mientras que, por otro lado, la programación cultural nos enseña que cambiar con rapidez puede significar que nunca existió tal problema; quizás sólo nos estábamos engañando o siendo demasiado cómodos. Por lo tanto, tenemos que adoptar la creencia de que podemos cambiar en un instante. Como quiera que sea, si tú puedes crear un problema en un momento, ¡también deberías ser capaz de resolverlo con la misma rapidez! Seamos honestos: tú y yo sabemos que cuando la gente cambia, lo hace en un momento, ¿no es así? Se trata de un instante en el que se produce el cambio. Entonces, ¿por qué no convertir ese instante en un ahora? Comúnmente, lo que a la gente le cuesta determinado tiempo es prepararse para el cambio. Tú, yo o cualquier persona tenemos que prepararnos para el cambio. Tenemos que convertirnos en nuestros propios asesores, para así dominar nuestras propias vidas.

 

 

  La segunda creencia que tú y yo hemos de tener es que, si vamos a crear un cambio perdurable, quiere decir que nosotros somos los responsables, y nadie más, de nuestro propio cambio. De hecho, hay tres creencias específicas respecto de la responsabilidad que hemos de tener para crear un cambio duradero:


1º Tenemos que creer, “algo tiene que cambiar”. No que “debería” o que “podría” cambiar, sino que tiene que cambiar absolutamente. Es común escuchar a algunos decir: “Debería perder peso”, “Mis negocios deberían ser mejores”, Etc. Pero sabes muy bien que podemos cargar la mochila con todos los “debería” del mundo sin haber cambiado nada en la vida. El proceso de hacer realmente lo necesario para cambiar la calidad de nuestra vida sólo se inicia con un imperativo “tengo que”.


2º No sólo tenemos que creer que las cosas tienen que cambiar, sino que tenemos que creer: “Tengo que cambiarlo”. Tenemos que visualizarnos como la fuente del cambio. De lo contrario, siempre andaremos buscando a alguien que efectúe el cambio por nosotros, en consecuencia, siempre encontraremos a alguien a quien echarle la culpa, si el cambio no funciona. Nosotros mismos tenemos que ser la fuente de nuestro propio cambio para que éste sea perdurable.


3º Tenemos que creer: “Puedo cambiarlo”. Sin creerlo así, resulta imposible cambiar. Al no creerlo de ese modo, no tenemos la menor posibilidad de sacar adelante nuestros deseos.


          Sin esas tres creencias esenciales, te puedo asegurar que cualquier cambio corre el riesgo de ser sólo temporal. Espero que no me mal interpretes: siempre será inteligente disponer de un buen entrenador (un experto, un terapeuta, un consejero, etc.), para ayudarte a dar los pasos adecuados para superar una fobia, o dejar de fumar o tal vez, perder peso. Sin embargo, en definitiva, tú tienes que ser la fuente de tus propios cambios.


 

¿Qué tanto conoces el poder de tu cerebro?


¿Eres consciente del gran regalo que has recibido? Es un don estupendo, brillante. Tú cerebro, el mío o el de cualquier humano, puede ayudarnos a conseguir prácticamente cualquier cosa que deseemos. La capacidad del cerebro es inconcebible. La mayoría de nosotros sabe poco acerca de cómo funciona, por lo que te invito a enfocarnos brevemente sobre este “milagro” de la creación, y acerca de cómo podemos condicionarlo para generar de forma consistente los resultados que deseamos en nuestras vidas.


          Has de darte cuenta que tu cerebro espera ansiosamente cada una de tus órdenes, y que está preparado para realizar cualquier cosa que le pidas. Todo lo que necesita es una pequeña cantidad de combustible: el oxígeno de tu sangre y un poco de glucosa. Si se trata de su complejidad y poder, has de saber que el cerebro desafía, incluso, a la más moderna tecnología computacional. Es capaz de procesar hasta 30.000 millones de bits por segundo, y puede jactarse de poseer el equivalente a casi 10.000 kilómetros de “cableado”. Normalmente, el sistema nervioso humano contiene unos 28.000 millones de neuronas (células nerviosas diseñadas para transportar impulsos). Sin las neuronas, el sistema nervioso humano sería incapaz de interpretar la información que recibimos por medio de nuestros órganos sensoriales, tampoco seríamos capaces de dirigir esa información hacia el cerebro, y de transmitir las instrucciones desde el cerebro acerca de lo que hay que hacer. Cada una de esas neuronas es, en sí misma, una micro computadora capaz de procesar aproximadamente un millón de bits de datos.


          Tales neuronas actúan independientemente, pero también se comunican con otras a través de una compleja red de 160.000 kilómetros de fibras nerviosas. El poder de tu cerebro para procesar informaciones es impresionante, sobre todo si se considera que un computador (al menos es lo último que hemos sabido), sólo puede establecer conexiones de una en una. En contraposición, una reacción en una neurona puede extenderse a cientos de miles de otras neuronas, en menos de veinte milisegundos. Para que tengas una perspectiva, has de saber que este tiempo es unas diez veces inferior al que tardas en parpadear.


          Una neurona tarda muchísimas veces más en enviar una señal que un típico conmutador de una computadora, a pesar de lo cual el cerebro es capaz de reconocer un rostro familiar en menos de un segundo (un aspecto, que al parecer, aún no han logrado los computadores más potentes). El cerebro alcanza esta  velocidad porque, a diferencia de los computadores, que actúan paso a paso, sus miles de millones de neuronas pueden atacar, todas, un problema a la vez.


          Entonces, teniendo a nuestra disposición todo este inmenso poder, ¿por qué no conseguimos sentirnos felices de manera consistente? ¿Por qué es tan difícil cambiar un comportamiento como fumar o beber, comer en exceso o drogarse? ¿Por qué no podemos librarnos inmediatamente de una depresión, dejar atrás las frustraciones y sentirnos alegres cada día en nuestras vidas? ¡Por supuesto que podemos! Cada uno de nosotros tiene a su disposición el computador más increíble que pueda existir en la Tierra, pero, desgraciadamente, nadie nos ha proporcionado un manual para su uso (si tú tienes uno te agradecería lo compartieras con nosotros). La mayoría de la gente no tiene ni la menor idea de cómo funciona el cerebro, así que intentamos pensar en la forma de cambiar cuando, en realidad, nuestro comportamiento se encuentra instalado en nuestro sistema nervioso, en forma de conexiones neurales, es decir, en forma de neuro-asociaciones.  



 

Neurociencia


Últimamente se han hecho progresos considerables en lo que se refiere a comprender la mente humana, debido en parte a la sociedad entre dos ámbitos muy diferentes entre sí: la neurobiología (que se encarga de cómo funciona el cerebro) y la informática o computación. La integración de estos dos campos ha generado una nueva disciplina llamada neurociencia.


          Los neurocientíficos se dedican a estudiar cómo se producen las neuroasociaciones, y han descubierto que las neuronas están enviando constantemente mensajes electroquímicos de un lado a otro, a través de las rutas neurales, de una forma no muy distinta a como se produce el flujo vehicular, muy transitado. Esta comunicación se produce al mismo tiempo, de modo que cada idea o recuerdo se mueve a lo largo de su propio camino, mientras que miles de millones de otros impulsos viajan en direcciones individuales. Esta disposición nos permite pasar mentalmente del recuerdo de un aroma a pinos en un bosque, después de la lluvia, a la melodía de nuestra música favorita, a los planes sensiblemente detallados de una velada con la persona amada, o al tamaño y textura del piececito de un niño recién nacido.


          Ese complejo sistema no sólo permite disfrutar de la belleza de nuestro mundo, sino que también nos ayuda a sobrevivir en él. Cada vez que experimentamos una cantidad significativa de dolor o placer, nuestro cerebro busca la causa y la registra en el sistema nervioso, para permitirnos así tomar mejores decisiones, respecto a qué hacer en el futuro. Por ejemplo, sin la existencia en tu cerebro de una neuroasociación, que te recuerde que colocar la mano sobre una estufa encendida te producirá una quemadura, cometerías el mismo error una y otra vez, hasta que la mano te quedara totalmente achicharrada. En consecuencia, las neuroasociaciones aportan rápidamente a nuestro cerebro las señales que nos ayudan a acceder a los recuerdos y a maniobrar con seguridad para preservar la vida.



  Cuando hacemos algo por primera vez creamos una conexión física, un diminuto filamento neural que en el futuro nos permitirá volver a acceder a esa emoción o comportamiento. Imagínalo así: cada vez que repites el comportamiento la conexión se fortalece. Agregas otro filamento a tu conexión neural. Con las repeticiones y la intensidad emocional suficiente, puedes añadir muchos hilillos, incrementando la fuerza tensora de esa pauta emocional o de comportamiento, hasta que finalmente has creado una “línea troncal” con ese comportamiento o sentimiento. Es entonces cuando nos vemos impulsados a experimentar ese sentimiento o realizar ese comportamiento de manera contundente. Dicho de otra manera, esa conexión se convierte en lo que ya has etiquetado como “superautopista” neural, y que te lleva a lo largo de una ruta automática y consistente de comportamiento.


          Esta neuroasociación es una realidad biológica, es algo físico. Nuestras neuroasociaciones son una herramienta de supervivencia y se hallan firmemente instaladas en nuestros sistemas nerviosos como conexiones físicas, antes que como “recuerdos” intangibles. Una forma de ilustrar esto, en el comportamiento humano, puede ser el de una persona que ya no disfruta fumando, pero que continúa experimentando la compulsión de hacerlo. ¿A que se debe? Esa persona se encuentra físicamente “conectada” con el hábito de fumar. Lo que explica por qué pudo resultarle difícil crear un cambio en sus pautas emocionales o de comportamiento en el pasado. No sólo tenía un “hábito” sino que había creado una red de fuertes neuroasociaciones en el sistema nervioso.


          Desarrollamos esas neuroasociaciones subconscientemente al permitirnos experimentar las emociones o comportamientos de un modo consistente. Cada vez que te permites emociones como la ira o el comportamiento de gritar a un ser querido, refuerza la conexión neural y aumenta la probabilidad de volverlo a hacer. El aspecto positivo para quienes desean cambiar algún hábito: si dejas de consentir un comportamiento o emoción durante el tiempo suficiente, si interrumpes durante un período de tiempo lo bastante largo tu pauta de utilización del viejo camino, la conexión neural se debilitará y atrofiará. De ese modo, la pauta emocional o el comportamiento limitador desaparecerán con ella. Tenemos que recordar también que, si no usas tu pasión, ésta disminuirá. Recuerda: el valor que no se usa, disminuye; el compromiso que no se ejerce, se desvanece; y el amor que no se comparte, se disipa.


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Comentarios: 4
  • #1

    Dwain (domingo, 22 julio 2012 09:29)

    I was very pleased to find this website. I wanted to thank you for your time for this wonderful post!! I definitely enjoy reading it and I have you bookmarked to check out new stuff you blog post.

  • #2

    Fernety (jueves, 27 septiembre 2012 03:59)

    good post

  • #3

    GUILLERMO RIVERA DIAZ (viernes, 21 junio 2013 13:35)

    HE LOGRADO ACLARAR UNOS CONCEPTOS E IDEAS QUE LOS CREIA
    IMPOSIBLES Y FALSOS. GRACIAS A ESTA PUBLICACION SE PUEDE ENPEZAR A TRABAJAR MUCHAS COSAS PARA LOGRAR LOS CAMBIOS QUE QUEREMOS EN NUESTRAS VIDAS.COMO DIJO PABLO EL APOSTOL DE LOS GENTILES: CAMBIA TU MANERA DE PENSAR...Y COMPRUEBA LA VERDAD.

  • #4

    Loco (miércoles, 23 mayo 2018 07:03)

    Totalmente copiado de la obra de Tonny Robbins (despertando al gigante interior) xD